domingo, 22 de octubre de 2017

Los poemas de Nietzsche por Umberto Senegal

Los poemas de Nietzsche


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"Total percepción del instante. Filosofía zen que no imaginamos en el creador de Zaratustra".



Dice Friedrich en uno de ellos: “Solo soy un creador de palabras: /¿qué importan las palabras? / ¿qué importo yo?”. Poemas lacónicos la mayor parte.
Lapidarios en sus enunciados de riguroso conceptualismo donde poeta y filósofo no se rechazan, pero este preanuncia su mensaje vital. Y señala en otro: “Restos de estrellas:/de estos restos formo mi mundo”. El primero, con tres versos. El segundo, con dos. Y este de uno solo, como para reflexionar dónde comienza y termina la poesía y dónde es lúcida o se torna irracional la filosofía: “Una taberna junto a cada tienda”. Nietzsche, poeta de estrofas y versos circunscritos a la corriente postromántica quien participando, a sabiendas o no, de temas, ideas y estética del simbolismo de libre versificación, intenciones metafísicas y el lenguaje como instrumento cognoscitivo, tiene entre sus poemas este, que es un haiku perfecto, con sus tres líneas y objetiva descripción, aunque el filósofo nunca se aproximó a tal forma poética nipona: “Un cansado viajero,/al que recibe un perro/con recio ladrido”. Total percepción del instante. Filosofía zen que no imaginamos en el creador de Zaratustra.
Este volumen con la poesía completa del filósofo alemán, traducido y prologado por Laureano Pérez Latorre, reúne de manera minuciosa y sistemática todos los poemas escritos como tales por Nietzsche, desde sus 25 años de edad hasta los 44. Gran parte de estos, axiomáticos. De hermética forma y contenido, adoptando el tenue ropaje del aforismo para presentarse más desnudos. Se autocuestiona como poeta: “Mientras hacía versos a brincos /¡epa! de estrofa en estrofa, /di en reír y reír de improviso, /y me duró un cuarto de hora. /¿Tú, un poeta? ¿Tú, un poeta? / ¿Tan mal te funciona el seso? / “Sí, señor, usted es un poeta” /, respinga el picamadero”.
Recorrido vital por la estética y filosofía del Nietzsche demasiado humano, confesando en uno de dichos textos: “Ved al niño entre gruñidos de cerdos, /desamparado, encogidos los pies. /Tan solo le salen lloros sin cuento, /¿sabrá erguirse y andar alguna vez?”. Poemas llenos de interrogantes. En la medida que el filósofo ajusta su enfoque del mundo, decrecen el tono y las palabras del poeta sin que por ello lo lírico, como tal, deje de cumplir su intención literaria.
En cada verso, estrofa y poema, se gestaba la dionisiaca música discursiva de Zaratustra, plena de tropos y figuras literarias en rica mezcla de arcaísmos, etimologías y rimas de reconocida riqueza dialectal. ¿Dónde clasificar, por ejemplo, este chirriador final de estrofa, entre jitanjáfora y borborigma?: “¡Pitas, titas, /pi, pi, pi; / titas, pitas, /pi!”. ¿Presentía Friedrich su desvarío, como aquella tarde cuando junto al mar gritó iracundo, utilizando voces análogas para increparle por su bramido a las olas? Hay que leer al poeta lacerado, para entender mejor al filósofo, Ecce homo fundido entre palabras con lodo y relámpagos.

Lejos de Roma por Umberto Senegal

Lejos de Roma

 "De muchas maneras, todos estamos distantes de la Roma metafórica, exiliados en esta vida y este mundo".

Título de uno de los más seductores libros del narrador colombiano Pablo Montoya, donde compartimos el exilio al cual fue sometido el poeta Ovidio, desterrado de Roma por orden del emperador Augusto. “Llegar a Tomos es como llegar a la morada de la muerte”. “He llegado a Tomos, puerto del espanto”. Tristes, tituló sus desconsolados cinco libros de elegías, caminando desengañado de su sociedad, de la vida y la poesía. En la tribulación del exilio, abrupto sendero hacia el olvido, sin eludir el pesimismo que se le convierte en continuas alucinaciones, Publio escribe sus poemas en la playa. Sobre la arena.
Sus lectores son los cangrejos que, una y otra vez, pasan en entrecruzadas direcciones sobre sus versos en latín. De las más consistentes y hermosas novelas breves publicadas en Colombia. Lenguaje, fondos, personajes y trama que refinan la actual atmósfera narrativa colombiana infectada de frivolidades y desproporciones, son los sentimientos de Pablo-Publio en equilibrada simbiosis de poesía y filosofía, buscando respuestas en aquella época remota, que sean legítimas para gente de la nuestra, desplazada de su tierra y víctima de atrabiliarias formas de poder. Varios personajes afloran con resumido vigor para afirmar el destino de Ovidio, lejos de Roma, imaginado por Montoya, quien se desplaza libre por su novela, sin eruditos soportes históricos. Esta obra no pretende, por fortuna, convertirse en arqueológico vestigio de museo ficcional. Presenta al poeta, Ovidio el hombre humillado quien por culpa de su obra y sus ideas, en contradicción con las del emperador, es expatriado.
A lo largo de la trama, la noveleta está impregnada por la desacralización de las nociones políticas, sociales y religiosas de patria, componente ideológico reiterado en toda la obra de Montoya. Su destilada prosa poética, radiante y cadenciosa, permite observar tonalidades formales de cuanto resalta: personas, objetos, ideas, datos precisos, la imaginación del autor desplazándose subjetivo por rincones reales o ficticios de Tomos, moviéndose por su superficie como fantasma pronto a esfumarse. Esteticismo poético y narrativo de rigurosa factura, porque Pablo no expresa solo lo bello sino también lo metafísico que surge de la confrontación con el aislamiento, el abandono, la melancolía por lo perdido y la carencia de interlocutores para compartir el sentimiento de lo poético.
De muchas maneras, todos estamos distantes de la Roma metafórica, exiliados en esta vida y este mundo. Auscultando afinaciones narrativas poco frecuentes entre los nuevos narradores colombianos, lenguaje e ideas de la novela se nivelan y articulan con precisión. Su melodioso uso del punto seguido, es primordial factor de estilo que alcanza magistrales niveles de expresión literaria. Novela atípica dentro de la actual narrativa colombiana, extenuada temáticamente por las burdas orientaciones proficientes de algunas editoriales, esta es otra forma de percibir la historia y relatarla.

Ecobachaco de Peñas Blancas por Umberto Senegal

Opinión / Octubre 21 de 2017 / 3 Comentarios

Ecobachaco de Peñas Blancas

"...Dos ojos blancos pintados en el exterior, en torno a las circulares ventanas..."



En uno de sus poemas, escribió el santo Milarepa: “No hagas nada con el cuerpo, excepto relajarte; cierra firme la boca, observa silencio, vacía tu mente y no pienses en nada. Afloja tu cuerpo como bambú hueco y desahógate”. Lugar exclusivo para esto: el original ecobachaco de Peñas blancas. En la noche, si duermes; o durante el día, si lo aprovechas para alguna aislada práctica de interiorización y sosegado encuentro contigo mismo, dentro del circular ámbito construido con tierra en el Ecoparque Peñas blancas, solo te acompañarán cuatro alegóricas ranas de los grabados de Grass, coloreadas sobre la redonda pared del recinto. Dos pequeñas ventanas, también circulares, te relacionan con el paisaje. Por una de ellas, adviertes en la distancia a Calarcá y Armenia. Dos ojos blancos pintados en el exterior, en torno a las circulares ventanas. La construcción, a prudente distancia de la vivienda principal tiene al fondo la sacra presencia de las históricas e imponentes Peñas Blancas. Relajado dentro de esta habitación para una persona o máximo dos, la serenidad interior no es abstracta idea mística, religiosa o esotérica. Es sensorial presencia física para vaciar tu mente y transmutarte en el bambú hueco que señala Milarepa. Cuanto no vislumbras coreando mantras, balbuceando oraciones, visitando al psiquiatra, usando antidepresivos o consumiendo plantas enteógenas, ni intuyes leyendo significativos textos taoístas, sufíes o budistas, podrás experimentarlo allí, solo, sin luces, dentro del acogedor ecobachaco. Acompañado únicamente por el terco flujo de tus pensamientos. Hacia el atractivo sitio, sales desde La Virginia, en Calarcá, por un camino que puede transformarse, al ascender hasta  allí, en tu Camino de Santiago. Novedoso en su apariencia, este punto para la contemplación, enclavado entre árboles y silencio, amparado tras de sí por la energética presencia de Peñas Blancas, irradia el positivo encanto precolombino de Nacuco y Locomboo, deidades pijao. Si deseas, puedes acompañarte de una lámpara solar. Su original forma permite convertirte, allí dentro, en beneficiario de la energía montañosa y rocosa, conectándote con chamánicos voltajes de energía que fluyen pródigos del interior de las peñas. En esta matriz terrosa, tienes la certidumbre de haber hallado el sitio para expulsar tus pensamientos, tu desconsuelo con el mundo y tu desasosiego. Tal construcción, idea del infatigable apacentador de árboles propietario del citado Ecoparque, Javier Salazar, recibió el Premio Alianzas para la innovación, de Colciencias y Confecámaras 2017, por su propuesta como construcción exótica, artesanal, ancestral y natural. Con tan austero y fascinante recinto del silencio, como no existen dos en Colombia, el Quindío tiene uno de los más singulares atractivos para personas que buscan sitios de recogimiento interior, lejos de la ciudad. Receptáculo material del silencio y la soledad donde cada uno experimentará sus realidades o fantasías internas.

lunes, 25 de septiembre de 2017

EN UN LUGAR DEL EROTISMO. Umberto Senegal

EN UN LUGAR DEL EROTISMO
Umberto Senegal

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Para algunos pocos diletantes del placer y delicatessen de la eroticidad, lo fascinante del sexo converge en el principio y el desenlace del acto sexual. Cuanto sucede entre tales extremos, es la predecible fase brutal del encuentro, invariable en su instintivo desenfreno. La energía trepidando en este momento, es diferente. Lo erótico se evidencia en las pulsaciones del preludio: palabras, fragancias, agitaciones, humedades y caricias. Y en estremecimientos del desenlace, donde a los protagonistas de tan sutil variedad erótica les aflora cuanto a la mayoría les languidece en sus encuentros. Nuevas sensaciones. Acrisolados tanteos del propio cuerpo y del ajeno. Para incontables individuos, dicho acto se apretuja en el agotamiento de cuanto sucede entre el comienzo y el final, donde la pareja resbala sin imaginación. Jadeante. Urgida entre el pulposo remolino de carne. Ahí termina el precipitado éxodo material por los rincones del cuerpo. De aquí  los tristes finales de uno y otro. Animal post coitum triste, dogmatiza el axioma. Les sucede esto porque, al no extender el tiempo del preámbulo y no saber cómo llegar más allá del lapso final, cuanto practican en el intermedio no trasciende las características del rudo apareamiento. Sus reacciones orgánicas no son diferentes a las de cerdos, gallos, ratas o perros. Es la actitud erótica de la pareja, pero en particular de la mujer como seductora, el componente que aporta categorías de mayor intensidad al encuentro sexual. Lo erótico, con sus mixtos niveles de posesión y entrega, jamás va a presentarse durante ese intermedio donde la carne hurga solo carne; donde el torbellino de fuego consume lo poético y sugerente del sexo. Tantra auténtico es conocer, mujer y hombre, las posibilidades de extender al máximo el preámbulo, hacia el centro. Y luego desplegar este centro al máximo, después del final.  Las adeptas de Safo conocen más de estos preámbulos que los fogosos nietos de Sileno. Ni una pareja de mariposas copulando, ni un par de hipopótamos apareándose, por atractivos que puedan ser, tendrán características eróticas. El ser humano, con acceso a este nivel de la sexualidad, no disfruta sin embargo dichos potenciales de energía. Hombres y mujeres ignoran que la genitalidad femenina se extiende por todo su cuerpo. Las zonas de carne y placer pueden dilatarse hasta el ámbito sentimental. En el tao del sexo y el tantra de la vía izquierda, Vama Marga, las situaciones eróticas de absorbente seducción ponen al eros mutuo en evidencia. Al hecho de la mujer subir su ropa y  mostrar la parte más reservada de su cuerpo, en Grecia antigua se le llamaba anasurma. En este intermedio, la pareja pierde lucidez al acrecentarse la materialidad. Solo se requiere disfrutar el cuerpo del otro no como meta sino como medio. 

LOS HAIKUS DE LAURA. Umberto Senegal

LOS HAIKUS DE LAURA
Umberto Senegal

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En algún distante pasado de sus lecturas como poeta, Laura Victoria Gallego se encontró con el haiku. Se observaron. Se sintieron afines de alguna manera. Y sin preguntarse mucho el uno por el otro, durante algún tiempo compartieron la obvia y profunda presencia del mundo. Sin historias literarias de por medio. La suya fue una concurrencia tan significativa, tan determinante no solo para su vida sino para la forma de escribir su poesía, que sin inflexibilidades métricas exigidas por la ortodoxia de tal poema pero intuyendo cuanto el haiku como filosofía de la vida revela del propio ser y cuanto a este le rodea, Laura lo adoptó estéticamente, con la certeza de haber hallado en su camino literario una forma de vivir, pensar y sentir, de confrontar la presencia el mundo con sus eventos concretos y pasajeros,  que no se las proporcionaban otros géneros poéticos propios de la lengua castellana. Lo adoptó como expresión literaria de temas, pensamientos, ideas, silencios, alegrías o tristezas que no podía ni quería manifestar con otras formas poéticas tradicionales.Y fueron amigos y confidentes durante algún tiempo. No fue un encuentro fortuito ni superficial. Luego de varios años, sin despedidas ni rupturas, por naturales ajetreos de la vida y exigencias ajenas a lo poético, cada quien siguió por su camino. A todos nos sucede algo similar tan pronto, en esta sencilla estrofa, intuimos y nos conmueven universos que ignorábamos. “También puedo escribir centenares de estos poemas”, dicen muchos. Una de las misteriosas cualidades del haiku: hacer sentir poeta a quien lo lee. Comunicarle un infrecuente sentimiento poético, religioso o filosófico que surge de aquello que en apariencia no contiene rasgos estéticos. Sin embargo, en Laura Victoria su encuentro pretérito con el haiku, donde escribió muchos de estos, sembró imperecederas semillas de aquella paz interior, sosiego contemplativo del espíritu y los sentidos, para vivir el mundo con más proximidad y autenticidad, entre la serena sencillez que solo un encuentro lúcido con el haiku puede proporcionarle a la persona. Bassui se iluminó cuando escuchó correr el agua de un riachuelo. Dicen las escrituras zen: “Cuando un hombre sencillo adquiere conocimiento, se hace sabio. Cuando un sabio adquiere comprensión, se hace sencillo”. Esta pintora y poetisa quindiana desentraña, con el transcurso de los años y su reencuentro con el haiku, otros niveles de sus vivencias poéticas. Laura escucha a diario cuanto por el mundo le habla, le susurra o se silencia, dejándole ver la majestuosa sencillez de lo real. Remolinos de pétalos. Más de un centenar de gráciles haikus, momentos de éxtasis, contemplación estética de aquello que parece trivial o insulso; paz y alegría existencial ceñidas a los tres versos, a la brevedad e ineludible sugerencia de dichos poemas.



PÁJARO DE PIEDRA: BIBIANA BERNAL. Umberto Senegal

PÁJARO DE PIEDRA: BIBIANA BERNAL
Umberto Senegal

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 “Quizá hay un ave, un canto y una mujer/diferentes cada día,/y solo la oscuridad se repite”. La distancia menos desgarrada entre muerte y vida es el recuerdo. Remotas o aledañas, las evocaciones están más cerca de aquella que de la vida. Por eso lastiman. Mortifican en el cuerpo y desesperan el alma. Donde las encontremos, como poetas o lectores de poesía, ellas prefieren los vacíos. Y es aquí donde las encuentra y de donde las desarraiga Bibiana Bernal, la más representativa, activa y trascendente de las nuevas escritoras quindianas, para enseñarnos la naturaleza de sus cantos. De sus silencios. Como se deslizan los vuelos de unos y otros por este consistente libro, Pájaro de piedra, premio de poesía Gobernación del Quindío, 2016. Sin aire. Sin nubes. Pero pájaro libre, sus remembranzas con otros horizontes. ¿El nido donde reposan dichas aves? Un libro de poesía como este, de meticuloso lenguaje y depurada arquitectura formal. Íntimo en sus evocaciones melancólicas, pero capitulando con cuanto observó H.G. Gadamer respecto a la poesía de Hölderlin y Stefan George: “El Yo poético no es, como se suele creer, el Yo del poeta, sino, casi siempre, ese Yo común de cada uno de nosotros”. Congoja en la búsqueda de la expresión literaria mediante el recuerdo, la palabra, y la conciencia del presente: “Se muere tantas veces,/se acumula tanta muerte,/se olvidan los alumbramientos”. Un poema o un verso, o el conexo conjunto de 38 breves textos de orfebrería minuciosa donde cada evocación y momento presente son aleteos sicológicos y filosóficos de dicha ave en vuelo por este profundo libro, hacen del poemario uno de las más consolidados dentro de la nueva poesía regional. A lo largo de sus poemas, es diálogo revelador de las incertidumbres metafísicas de la autora. O del lector que sabe escucharla. Hay que caminar por sus poemas como se camina bajo árboles que dejan caer sus hojas sobre nosotros. Tal vez por esto los textos que comprenden el componente Tierra, son mayoría. Niñez y adolescencia de la autora, asoman cautelosas exponiendo desgarraduras de su alma, sus vivencias familiares y amorosas con velados erotismos no exentos de infortunio y pesadumbre. Concluimos la lectura del libro y la poetisa no se va. Sigue junto a otros poetas. Su  voz literaria,  siempre al nivel de sus lecturas de célebres autores universales, conversando con ellos en cafés donde se sienta a corregir un poema o a leer una noveleta. A bosquejar el sitio por donde vuelan délficas aves de piedra, fuego, tierra o agua, abandonando los espacios de la metáfora y transfigurándose en fatalidades de su vida cotidiana. En el fondo de sus poemas y sus saudades, Empty Space Dance, de Balanescu Quartet.



HAIKU DO, EN VICTORIA EUGENIA GÓMEZ. Umberto Senegal

HAIKU DO, EN VICTORIA EUGENIA GÓMEZ
Umberto Senegal

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La corporeidad literaria del haiku no es solo de carácter sensual, sino espiritual. Seres humanos, animales, la naturaleza con sus signos y cualquier objeto que observemos reverentes, abren la percepción del haijin a revelaciones de un nivel de conciencia privilegiada.  “Cuando las puertas de la percepción están limpias, todo se ve tal como es: infinito y eterno”, afirmó Blake. Intuición suya aplicable a la escritora cartagüeña Victoria Eugenia Gómez quien, con sosegada modestia aflorándole al escribir sus 68 visuales haikus, enuncia en ellos con poética magistralidad cuanto desde la infinitud genera su permeable asombro vital. Por su persistencia formal en el género, es la más notable poetisa de haiku femenino en Colombia. Durante varios lustros, con prudente entusiasmo, he presenciado su proceso de compenetración con tal estrofa. Aunque heterodoxa en su tratamiento, reconoce la necesidad estética y temática de algunos principios ancestrales del haiku. Y los emplea con naturalidad. “Todo haijin debe comenzar su camino asumiendo que la finalidad de este quehacer que ahora emprende, es llegar a armonizarse con la naturaleza”, señala el experto Vicente Haya. Victoria Eugenia carece de aquellos funestos yoes deletéreos para quienes garabateamos prosa o poesía. Siempre silenciosa. Sin arrogantes posturas intelectuales, al lado del haijin Fernando López ha hecho un inteligente recorrido por el género.  Espectadora activa de la belleza humilde, compartiendo espacios y teorías con escritores nacionales e internacionales del género, la suya no es cómoda curiosidad por escribir tal tipo de poesía según sucede con tantos que perciben, transitorios, los sentidos taoístas o zen y la nuclear fuerza estética del haiku. Su primer libro es ejemplo concreto de haiku Do. Desarrollo y madurez de su particular escritura de dicha forma literaria, no como cerebral ejercicio literario sino como facultad interior de diálogo con el mundo, por el estilo de Sonome, Shushiki, Sute-jo. En particular, manteniendo la línea expresiva de Hoshino Tatsuko (siglo XX), fundadora de una divulgada revista de haiku, exclusiva para mujeres. Lunajera (Rompesilencios Ediciones. Cartago, 2012) es vocablo creado por la autora, con íntimos significados encubiertos por la alusiva imagen de la luna. Prologado por el ensayista, poeta, traductor y estudioso del haiku universal, David Lanoue: “Ella percibe las cosas cotidianas que la mayoría de nosotros ignoramos”. Victoria Eugenia, Primera Dama del haiku en Colombia. Escrita sin apetencias literarias pero con la certeza de quien experimenta satori poético donde los demás solo advierten lo obvio, su obra acrisolada ocupa, dentro de la poética del haiku en español, un lugar de antología entre mujeres que lo han escrito en Colombia e Hispanoamérica. Escritora que nada espera de sus haikus, cristalinos espejos capaces de reflejar otros entornos del mundo visible. “¡Cuántas garzas!/ Solo dos flores/ en el urupán”.







VIENTOS ENCONTRADOS: POESÍA SOCIAL. Umberto Senegal

VIENTOS ENCONTRADOS: POESÍA SOCIAL
Umberto Senegal


Vientos encontrados, reciente libro del narrador y poeta montenegrino César Carvajal Henao, agrupa 30 poemas, escritos durante diversos períodos de su incesante actividad literaria. Heterogénea extensión y métrica para moldear, con expresión crítica, mixtos sentimientos, siempre desde su evidente filiación política implicada con el pueblo, las clases trabajadoras, el obrero, el campesino y todos quienes de una u otra manera son relegados por el poder,  abusados por los gobiernos y atropellados por sistemas económicos inicuos. “Quiero un grito que expanda llamaradas/y encienda las conciencias apagadas”, escribe el poeta  deseando, más adelante, que esta voz “se transforme en la triunfal proclama/ de luz, de cambio, de justicia”. En cualquiera estrofa que elija, la palabra de César lleva siempre la impronta social cuyo propósito, más allá de lo estético, engloba lo doctrinal de aquella poesía que pretende  el adoctrinamiento de un receptor de categoría colectiva y naturaleza popular. Para alcanzar los sentimientos y emociones de tal tipo de destinatario, la expresión del mensaje poético, como sucede no solo con este libro de Carvajal sino con toda su obra, desde Voz telúrica, en poesía, hasta Las hostias que bajaban del cielo, cuentos, responde a presupuestos gramaticales y significativos lo más objetivos posibles, propiciando tanto la claridad de ideas expuestas como lo concreto de temas elegidos para compartir con el lector, sin importar su categoría intelectual o académica. Para facilitar la comprensión del poema y del mensaje contenido en este. Uno muy significativo: Abajo las armas en manos de los locos. De alguna manera, al asumir posiciones definidas frente a la injusticia, refleja su quehacer político traducido en versos que hablan del hombre libre. Junto a poemas de amor paternal, fraternidad familiar y melancolía, afinados mediante el verso libre, al evocar canciones de juventud como en su armonioso poema A veces se me olvida que estoy triste, su poesía atestigua también la perennidad del amor, el atrevimiento del erotismo y la cotidianidad de los desencantos. Son muchos años de producción infatigable. Sin presunciones intelectuales. Inquebrantable con aquello que desea comunicar. César afronta, con su escritura, la realidad descarnada del dolor de patria traduciéndolo en estrofas con ritmos dispersos y un sentir donde, sin grandilocuencias literarias, busca el tema de protesta: “Que la palabra no sea vil aliada/de gobiernos oscuros y de sátrapas”. Libro decidido, confirmación de un tópico que la crítica refrenda: la poesía social es política. Su escenografía poética abarca el alma del individuo, los sentimientos de cualquier ser humano que ama o teme. O el dolor de los animales maltratados, como en su poema contra la depravada faena de la tauromaquia. Poesía social, esta de Carvajal Henao, que puede inscribirse en el ámbito crítico de Casaldáliga, Gelman, Benedetti o Cardenal.


CASTRILLÓN: TRES LIBROS. Umberto Senegal

CASTRILLÓN: TRES LIBROS
Umberto Senegal

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Si mediante recapitulada imbricación diegético sociosemiótica de sus tres recientes libros, Dionisio Aymará: El asombro y la agonía (2014); Palabras reincidentes (2014); Obra poética: Julio Alfonso Cáceres (2014), yo aprovechara para esta glosa vocablos de la Tabla de conceptualización literaria diseñada por Castrillón, a partir de la tabla de conceptualización creativa de Broughton, Carlos Alberto sería el copartícipe primero de mi sardónico juego; el segundo, otro Carlos Alberto: el narrador y caricatógrafo Villegas Uribe; y el tercero, un Carlos Alberto más: el poeta Agudelo Arcila. Tales libros denotan su eminente categoría de estudioso y crítico con ilustrada visión para valuar el devenir literario de nuestra región y otros territorios de Colombia y del mundo. Los enfoques lingüísticos de sus juicios, sustentados en el estudio sincrónico de la literatura; su raciocinio literario, como ocurre con el ensayo previo a la compilación de los cuatro poemarios de Cáceres;  la metódica ecuanimidad para examinar un texto en prosa o verso desde autorizados puntos de vista de la pragmática, convalidando sus dictámenes en marcos referenciales concretos, según se observa en su estudio sobre el poeta venezolano Dionisio Aymará, con quien Castrillón cruzó correspondencia, apuntalado en teorías propias del sistema metafórico de Lakoff y Johnson, le dan valía literaria. “El aislamiento del poeta y su desdén por las expresiones nuevas, han hecho difícil que se reconozca su labor dentro de la tradición a la que por estética y tiempo  pertenecería”, aclara Castrillón, expandiendo el ensayo que sobre dicho poeta incluye en Palabras reincidentes, al lado de metódicos estudios sobre los haikus de David Lanoue; la fractalidad en los microrrelatos de Daniil Harms; Ortega y Gasset proponiéndose leer a España desde el Quijote; la metáfora del viaje en la poesía de Alba Lucía Ángel; el ensayo sobre la obra y vida de Reinaldo Arenas, fundamental para quienes investiguen las novelas y cuentos del narrador cubano; y Domitila Barrios, una de las cinco mujeres que abatieron la dictadura del general Hugo Banzer. En el Quindío, lo evidencian estos tres libros junto con otros de investigaciones preliminares, las indagaciones críticas de Carlos Alberto son referentes inexcusables para conocer, entender y juzgar tanto la producción individual de escritores regionales, como la evolución socioliteraria de aquellos mecanismos lingüísticos configuradores del mapa literario regional. Aymará, Cáceres y el heterogéneo conjunto de escritores relacionados en sus libros, no son piezas sueltas de la perspectiva de Castrillón sobre la literatura y sus compromisos con la sociedad, la palabra y la belleza. Por el contrario, tal quehacer intelectual es constante búsqueda, desde la academia o a partir de su introspectiva experiencia lectora, de la configuración cronotópica desacralizante, proteica y receptiva, testimonial o teorética, del trabajo que cumplen los escritores actuales y que realizaron cuantos nos precedieron con sus libros.

BLISS NO BESABA EN LA BOCA. Umberto Senegal

BLISS NO BESABA EN LA BOCA

Para Chiara Lenzi, descubriendo otro Neruda


Josie Bliss, la voluptuosa joven birmana de piel oscura que acicalaba su cabello con hibiscos y alamandas, la siempre lúbrica Josie de anillos en los labios, quien inspiró con sus pasiones eróticos  poemas a Neruda cuando este fue Cónsul Honorario en Rangún, Bliss, delirante remembranza de sexo derramado y mujer moldeada a su antojo por Pablo, en Residencia en la tierra, Extravagario y Memorial de Isla Negra, Josie, amorosa niña de Mandalay pronta para saltar, sin pudorosos estremecimientos, a pantera en celo, experta en lujuriosas técnicas ancestrales del tantra asiático y el budismo Theravada, todo lo consentía, las entradas de su cuerpo se hendían devoradoras, insaciables para Pablo, con la condición de que este no intentara besarla en la boca, golosa felatriz y maestra en el absorbente arte de adoratha, “nunca toleró que yo la besara, nunca permitió que yo posase mis labios sobre los suyos, o que mi lengua recorriese su hilera de dientes, o explorara el cofre de su boca, recuerdo la noche en que me dijo que yo podía disponer de su cuerpo, ocuparla incluso cuantas veces quisiera por su arrabal redondo y erguido, o desfogarme entre sus labios, si me placía, pero que no intentara besarla en la boca”, confiesa Neruda, que ha vivido y a quien luego de conocerle su actitud discriminatoria con su hidrocefálica hija Malva Marina, no doy fiabilidad en todo cuanto cuenta y canta, por ejemplo, los bosquejos poéticos que de Josie Bliss cinceló en los poemas a ella dedicados, lúbrica muchacha de Rangún tal vez no tan maligna ni obsesiva, ni tan criminal como la evoca el chileno, exteriorizando racismo y machismo cuando, refiriéndose a las birmanas, subraya, “las mujeres, material indispensable para el organismo, son de piel oscura, de un olor distinto”, prostitutas de Rangún que además de Bliss, se deslizaron por su lecho, “amigas de varios colores pasaban por mi cama de campaña sin dejar más historia que el relámpago físico”, jóvenes de sensualismo resuelto y complaciente, desbordadas, cuya menguada condición socio-económica las impulsaba a convertirse en efímeras amantes de banqueros, diplomáticos, comerciantes y empresarios británicos, con quienes buscaban alicientes de estabilidad y protección, como sostiene en su ensayo la socióloga Eda Cleary, honrando la imagen de Bliss, dejando en entredicho los ariscos retratos que Pablo bosquejó de Josie la cual, durante ocho meses, manejó con el mestizo latinoamericano energías sexuales que exigen a la mujer no dejarse besar la boca, labios relamiendo cualquier cálida y húmeda zona del cuerpo, menos este inmaculado territorio de tradiciones animistas donde la fusión de la boca masculina y la femenina, mezclando la inhalación y la exhalación, no estaban permitidas por razones de oscuro tantra.






26 MUJERES. Umberto Senegal

26 MUJERES
Umberto Senegal




La Corporación de Cultura y Turismo y la Asociación Amigos del Museo de Arte, exponen en la Galería de la plazoleta Centenario el trabajo artístico de 26 mujeres quindianas, y algunas foráneas radicadas en nuestra región, cuyas obras de heterogéneo contenido establecen algunos puntos  de referencia para deliberar sobre la producción y propuestas que en tal campo desempeñan las mujeres en nuestro departamento. La idea de convocar este variado grupo, surgió de María Cristina Mejía, incorporando en dicho espacio algunas pintoras de señalado itinerario regional y nacional, junto a otras que inician, con paso inequívoco, su labor artística. Ninguna parecida a otra. No hacen parte de escuelas, agrupaciones o movimientos plásticos determinados. Cada cual desde sus virtudes y falencias, hasta donde lo facilitan la disciplina e indagaciones por las esferas del arte, incorporando en sus técnicas el universo particular que afiance sus estilos con los temas elegidos y su percepción crítica del mundo y la sociedad. Firmes en el trabajo que realizan en la privacidad de sus hogares. Solas u orientadas por reconocidos maestros en el arte de la pintura. Sin intención feminista de las curadoras, algo que ovaciono, la totalidad temática de la muestra excluye ciento por ciento la figura masculina como elemento protagónico de las composiciones. En los cuadros expuestos por estas artistas, no figura el hombre como hijo, como padre, amante o metáfora. Lo más varonil es un gallo, en la obra de María Teresa Cruz, contrastando con los bucólicos retratos sáficos y con las dos mujeres embarazadas. Tal mecanismo del enfoque estético femenino, prescindiendo del ingrediente patriarcal, lo celebro al provenir de mujeres que crecieron entre códigos y modelos, monomanías religiosas o políticas, prejuicios, dogmas y exclusiones generados por el poder masculino subvalorando su trabajo artístico. Sin embargo, con excepción de la semidesnuda cubierta por un velo, y la desnuda de invitadoras nalgas evocándonos el macizo culo de la Muchacha en la ventana, de Dalí, en  la mayoría de cuadros prevalecen el pudor, los valores tradicionales expresándose mediante formas y contenidos que no riñen con la sociedad ni la cuestionan. El denominador común: rostros, paisaje urbano o rural, objetos, animales y, consecuente con la exposición, el cuerpo femenino desde lo figurativista hasta el arte abstracto, cruzando por el collage y el fotografismo, con la mujer como vital centro y periferia del arte, deslindada del poder masculino. Dialogué fructuoso con el trabajo de Laura Victoria Gallego, mirándome en los ojos de su indígena;  con el de Silvia Arango, presintiendo a Penélope por allí cerca; con la atormentada adolescente de Adriana Pérez; Lucy Restrepo, con su proximidad a Boris Indrikov; Pilar Fajardo, Marielly Jiménez, Lina María Muñoz, Luz Denis Hernández, Rosa Alicia Labourt, Mónica Salazar, Natasha Zabala y Pilar Fajardo. 26 destinos.

domingo, 18 de diciembre de 2016

PUEBLOS, PARQUES, POETAS
 Umberto Senegal
                                                                       
Para Jorge Iván García, en un parque sin nombre


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Que cada quien establezca un catálogo individual y organice su inventario de libros y poetas para dialogar con ellos en parques de pequeños municipios, si a sus intereses literarios le atañen los pueblos, los parques y la poesía. Por las mañanas. O cuando los ocasos ceden sus penumbras a las luces nocturnas. No todos los poetas concurren al conjuro de parques provincianos. A tal liturgia de lectura, que practico reiterado dentro y fuera del Quindío, el poeta elegido asiste cuando desde mi contemplación peregrina este lugar se transfigura en ámbito de serenidad y belleza. La intelectual complejidad de dicho ejercicio, no es efímero devaneo literario: un poeta y un libro suyo para dialogar con ambos en el parque de un definido pueblo. Entre otros, tengo catalogados los municipios de mi región. En Pijao, de Federico García Lorca, Poeta en Nueva York. En Circasia, de Edgar Lee Masters, Antología de Spoon River. En Génova, de Matsuo Basho, Sendas de Oku. Libros y poetas para un mes. Al siguiente, varían, pero los elijo a partir de tales lecturas. Cada poeta, desde alguno de sus versos envía la metafórica señal indicándome a quién deberé leer después. En Calarcá, de Huidobro, Altazor. En Salento, de Walt Whitman, Hojas de hierba. En Filandia, de Yannis Ritsos, Forma de la ausencia. Los experimento como actos subconscientes de semejanzas emocionales. Complementaciones estéticas, ontológicas y semióticas de lenguajes, signos y musicalidades recíprocas, a través de un sujeto -el lector- capaz de convocar mediante el trance poético un conjunto de autores en espacios geográficos propicios. En Córdoba, de Wislawa Szymborska, El gran número. Fin y principio y otros poemas. En Armenia, de Fernando del Paso, PoeMar. En Montenegro, de Mahmud Darwish,  Menos rosas. En Quimbaya, de César Vallejo, Trilce. Algo sintomático en momentos de lucidez o hechizo: los poemas leídos en horas de la mañana, releyéndolos al atardecer o en la noche me provocan diferentes sentimientos. En Tebaida, de Silvya Plath, Árboles en invierno. En Buenavista, de Fernando Pessoa, Poesía completa de Alberto Caeiro. Del hilo conductor por este laberinto de autores, libros y parques pueblerinos, desconozco su racionalidad pero intuyo un factor Ariadna, que me permite no extraviarme. ¿Qué poetas me harían su médium en parques de azorinescos pueblitos españoles, griegos, rusos o chinos?  Luego de este acto de meditabunda lectura, salgo a recorrer callecitas del pueblo visitado. A contemplar sus casas y escuchar cuanto ya no emerge de los poemas, sino de alguna pared de bahareque, un techo con tejas de arcilla o la gente provinciana con la cual Dios evidencia sus declaraciones de amor por el ser humano. ¿En cuál parque de Herisau me espera Walser?  
POÉTICA DEL SÍ
Umberto Senegal

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Timbiquí. Taraira y Tibú. Tarazá  y Totoró. Guapí. Orito y Piamonte. Murindó, Sardinata, Río Viejo y Lloró. Para quienes caminar por atajos de las montañas o trasladarse por poblados de Colombia es cosmología de espiritualidad y júbilo, cotidiana religiosidad de los sentidos y poética metafísica del espíritu, acompañados por la presencia perenne de Basho, las contemplaciones de Thoreau y las descripciones de Nooteboom, el triunfador y fraterno del plebiscito abrirá puertas que se nos obstruían para encontrarnos con lugares del país donde la prevención imposibilitaba viajar. Rincones de extrema vulnerabilidad. Dabeiba y Lejanías. Mapiripán y Sipí. Barbacoas. Caruru y Cumaribo. Juradó y Bagadó. Segovia. La Macarena. Calamar. Miraflores y Mitú. De vulnerabilidad alta  o media alta. Comarcas que sobrellevaron embates de impetuosa violencia, asistirán, ahora, al reverdecer del turismo como no lo habían vivido durante décadas de abandono y pesadumbre. Una de las líneas de tiempo del postconflicto, llamada Plan de Choque o Victorias tempranas para la paz, según la denomina la Fundación Paz y Reconciliación, donde el pueblo comienza a distinguir algunos de los cambios, considero que será visible para todos en los espacios turísticos.  “No se trata de las transformaciones estructurales a mediano y largo plazo, pero sí de la creación de condiciones que las prefiguren y contribuyan a la indispensable construcción de un clima de confianza nacional e internacional sobre el proceso. En otras palabras, es una acción comunicativa en la que, aún no habiéndose desarrollado las transformaciones estructurales de fondo, la población logra percibir que algo ha cambiado y, de esta manera, construye esa expectativa favorable que acrecienta la legitimidad del proceso”, señala el sociólogo Ariel Fernando Ávila en su ensayo: Lo que hemos ganado. Coordinador del Observatorio de Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris, consultor de diferentes instituciones nacionales e internacionales. Cuenta con más de treinta publicaciones, producto de investigaciones en temas de conflictos armados internos y de baja intensidad, así como en seguridad urbana. Statitas Kalivas, teórico de los conflictos armados cuyos planteamientos deben estudiar quienes exigen sólidos argumentos sobre el tema, al mencionar las causas locales y regionales que afectan un país, nos muestra la influencia directa que implica esto sobre el aspecto social turístico. Son 281 municipios donde las FARC han hecho presencia. Y otros 300 con manifestación de economías ilegales. Dentro del proyecto Victorias tempranas, la creación de infraestructura local con vías terciarias y navegabilidad fluvial, será uno de tales componentes turísticos para colombianos y extranjeros que los visiten.  Optimista y polifónico Sí, en torno al cual tintinean prosodias, acentos y silabas de ríos, hondonadas, valles, montañas, alcores y serranías, con sus topográficos sortilegios de fauna y flora, entre cadencias de mapalé y bambuco y cumbia y joropo. Pasillos y vallenatos.
PAZ Y CISNE NEGRO
Umberto Senegal

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Sin metáforas de por medio, la sola estampa del sociable cisne bruno, como escapado de algún umbrío estanque vampírico, es atrayente: dúctiles cuellos. Purpúreos picos. Más insinuante aún, es la Teoría del Cisne Negro –eventos perturbadores con enormes secuelas inesperadas– concebida por el matemático, políglota ensayista y “Empirista escéptico”, Nassim Nicholas Taleb. Creador de actualizado discurso sobre la suerte, el azar, la incertidumbre y las probabilidades, hoy por hoy manejado por múltiples investigadores de la historia contemporánea, sobre el desarrollo no dialéctico de las sociedades. Aprovecho algunos de sus principios epistémicos para sostener, desde ellos, mi punto de vista sobre los diálogos de paz en Colombia que tanto hoy, como ayer y mañana, incontables y estólidos detractores y defensores tienen, tuvieron y tendrán en la prolongada escala de la información y desinformación, superficialidad de juicios y excitación argumentativa en contra o en favor. Normal para individuos cuya naturaleza condicionada les impele a permanecer en específica arista política o ideológica para contribuir, desde ahí, a salvar a Colombia de “los malos”. Ni guerreristas ni pacifistas: son salvacionistas. Con sus circunscritas manifestaciones, ninguno de ellos me emociona. Ambas corrientes están bajo las leyes del azar explicadas en la Teoría del Cisne Negro, definida por Taleb como “un hecho improbable, impredecible y de consecuencias imprevisibles”. Los diálogos lo han sido. Sus secuelas lo serán más todavía, contra todo pronóstico de aquellos y estos. Sin ceñirse a expectativas de izquierda o derecha, Colombia no se va a desmoronar porque se logre la paz y los exguerrilleros se conviertan en fuente de cambios sociales, pero tampoco continuará como la han conducido sus obtusos dirigentes, dándole continuidad a confrontaciones que tanto desean muchos. No un Cisne Negro. Una bandada, la presiento en la medida que se establezcan acuerdos entre guerrilla y gobierno, reventando prejuicios en los espectadores del patético cortometraje. Cisnes Negros sobrevuelan  por las expectativas del pueblo colombiano. “Eventos extraños”, según Nassim, “no circunscritos en el campo de expectativas normales y lógicas de la historia”. Uno de los elementos del Cisne Negro, conlleva siempre a un impacto extremo. Tal teoría –mientras no asomen cisnes verdes o rojos que enmarañen el discurrir de la historia– señala que no se puede afirmar algo universal a partir de datos particulares de la experiencia, que es cuanto exponen guerreristas y pacifistas. Escribió Chesterton: “En el mundo moderno existe, quizás por primera vez en la historia, una clase de gente cuyo interés radica no en que las cosas sucedan bien o mal, próspera o adversamente, en provecho de este partido o en provecho de aquel otro, sino que consiste simplemente en que ocurran cosas”. Por cuanto me concierne, bajo la sombra de un yarumo observo el vuelo de las demás aves.
 OCURREN MARIPOSAS DEL CINABRIO
Umberto Senegal

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Domingo por la mañana. Ocurre algo como esto: el húmedo azul de las colinas, hace más benévolo el ardor del matutino sol, intensificando el silencio del campo. Camino solo, por senderos del Cinabrio, vereda de Pijao, población quindiana del sosiego. Primer pueblo latinoamericano afiliado a la red mundial de ciudades sin prisa. ¿Dije solo? Desde su libro Vida de poeta, me acompaña Robert Walser: “¿Le parecen sospechosos el placer de viajar a pie y algo tan bellamente unido a él como es el amor a la naturaleza?”. Desinvolucrado de los torcijones políticos que abruman mi departamento; sintiendo más allá de las palabras la magnificencia del paisaje; abrigado por la luz del amanecer; con los tornasoles cordilleranos transfigurándose en verdes veroneses o jades y verdes chartreuse y esmeraldas, fenómeno visual de nuestras montañas, el prodigio con las mariposas del Cinabrio puede sucederme en cualquier vereda quindiana. Irrumpe una mariposa amarilla, con manchas azules. No sabes de dónde salió ni cómo te encontró. Comienza a seguirte. Vuela a tu lado haciendo círculos alrededor de ti. Caminas como si no la hubieras visto, atento a su rutilante aspecto. Te desentiendes de ella, no  por displicencia, sino para evitar ahuyentarla. Para que siga contigo. Y ocurre algo como esto: metros más adelante, surgen cuatro mariposas de idéntica variedad, menores  y mayores. No imaginas de dónde pueden venir. Germinan del aire. O de la luz. O de la fragancia de los naranjos cercanos. Como orientándote hacia un sitio específico. Ocurre algo como esto: tales danzarinas etéreas que vienen contigo desde un kilómetro atrás, sin apartarse, son un milagro del paisaje en Pijao. Ya no puedes pensar en coincidencias. Danzan para mí. Me ofrecen su presencia. Por escéptico que seas, no puedes negarlo.  Y ocurre algo como esto: tu júbilo, sus colores y su vuelo. Perciben que caminas sin prisa. Te detienes. Susurras algo a las mariposas. Hay que hablarles. Entonarles un prolongado sonido silábico. Expresarle al paisaje de Pijao tu admiración, porque es un acto chamánico que te concede el camino de la solitaria vereda. Cinco mariposas que no se desvían con las corrientes de aire a tramos. Ocurre algo como esto: las mariposas, luego de acompañarme durante veintitrés minutos y escuchar mi voz, se alejan, volando juntas en la misma dirección. Mis mariposas del Cinabrio. Nabokov hubiese atrapado alguna, para darle su nombre como lo hizo con otra. El lenguaje y las palabras aladas del paisaje en Pijao, a quienes lleguen sin prisa, les revelarán secretos del paisaje. Ocurre algo como esto: desde un potrero cercano, un campesino levanta el brazo y me saluda en silencio. Le hubiera llamado Basho. Thoreau. Krishnamurti. Francisco de Asís. Walser. Pero solo musito: “¡Nooteboom! ¿Nooteboom?”.


NAVEGANDO EL POEMAR
Umberto Senegal

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Desde cuando por beberme Altazor, la embriaguez del lenguaje con sus símbolos poéticos cascadeando desde el creacionismo huidobriano removió mis conceptos de poesía, verso, ritmo y metáfora; desde cuando ese apocalipsis verbal sucedió y resido en la paradójica belleza de toda clase de distorsiones lingüísticas, nómada por el “montazonte del horitaña” y el canto de las “golonrimas”, no había descubierto en mis lecturas otro reto al lenguaje poético, simbiosis de historia, ficción, creatividad y música, como el maremoto lingüístico oleando poemas, versos, párrafos, cadencias, consonancias y euritmias, -erudita información histórica y mitológica-, banquete oceánico de magistral poesía, de la magnitud  -¡marnitud!- del libro PoeMar (2004) del narrador mejicano Fernando del Paso. A este autor lo había leído en sus descomunales novelas José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio. Pero desconocía sus poemas. Decantado encanto del canto neobarroco, en la poesía latinoamericana del siglo XX, cuya estructura fricciona las ideas de Kristeva sobre el enunciado poético pleno de pulsiones, sentimientos y corporalidad no a través de significados del texto sino mediante la articulación del espacio semiótico. Para tan refiletrado legatario de Lezama, su neobarroquismo poético es reacción estética contra poéticas basadas en la lengua coloquial con fines políticos. Siempre que lo releo a solas, o  cuando con personas atentas exalto algunos de sus textos, me empoemo y me empalabro. Me enluno y me ensolo. Me palabranto y encantilo con el arterial fuego de sus versos. Si existe un libro superior donde al mar, como rito del grito, se le haya escrito, descrito y reescrito, caracol por caracol, espuma por espuma, ola tras ola y gota por gota hendido y navegado, flotado y zarpado y atravesado por el poema, sobrevolado por versos y estrofas de heterogéneas medidas fusionando historia, literatura y mitología de manera exhaustiva, según lo hace del Paso en esta obra; si algún poeta pretérito o contemporáneo, con el mar por trama y drama y rama como personaje, realidad  o alegoría, ha sido capaz de ahondar razones del cuerpo, la esencia y la conciencia del mar según las fragua Fernando en esta oceánica epopeya de agua salada, transfigurada en lírica miel, hágamelo saber para embarcarme, ya no en la balsa de sándalo y ébano con la cual navego por esta obra, sino en la galera que condujo a Ulises hasta Ítaca, en su regreso. Y reposar entonces en ese espacio donde, para mí, solo existen las palabras de la poesía. El embrujo de estos universos que encuentro cuando mi espíritu, frente a las asperezas del hombre y la sociedad actuales, se refugia en el lenguaje poético: “Para cantarle al mar, me descerebro,/ me despeño en mí mismo y me celebro,/me araño los deseos y me ofrendo”, dice Fernando.


POETA EN NUEVA YORK
Umberto Senegal

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Poeta en Nueva York. Leerlo a las tres de la madrugada mientras una obstinada llovizna de melancolía acompaña las miradas del perro a nuestro lado. Con miedos taciturnos que ignoramos de dónde vienen, si del cuerpo removiéndose entre los objetos y el vacío o de la conciencia alerta en otros niveles de conocimiento y poesía. Hablar con sus metáforas para no afrontar personales interrogantes a la vida y la muerte. Poesía y poema son silogismos de las verdades que florecen en cada verso de este libro. Miedo y agonía al reconocernos carne y pensamiento extinguiéndose sin consuelo. Evaporándonos mientras nos aferramos a la música. O a la múltiple repetición del mantra misericordioso para prolongar una hebra de alegría o un instante de éxtasis. La poesía como refugio cuando la oración no alcanza. No es igual releerlo en la madurez. El lenguaje de Lorca y sus ansiedades, humana belleza de sus imágenes y ritmos, los colores y contexturas lingüísticas de sus metáforas, nos tienden puentes de palabras para divagar con la incierta eternidad. Esta Nueva York de sus poemas, que se encumbra y desploma, se pulveriza y se reconstruye desde la agonía hasta el amor y desde la certeza del desamparo hasta incertidumbres de la vida, bien puede representar una amorfa megápolis o un individuo. No sugiero leerlo de noche. Ni en la madrugada. Con aguacero de fondo, mucho menos. Lorca no es el mismo cuando en el parque de Pijao leemos su libro bajo el sol de la mañana: “…yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,/ pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado”.  ¿Hay nombres para recoger en la racionalidad de nuestro excelso castellano, sus visiones en los poemas de este libro? Qué torrentes de universos en alfileres blancos, en una gota de sudor sobre la piel de un negro. Cuando pensamos que la metáfora termina y el poeta soñó cuanto tenía para crear con la palabra, brotan flores de prodigiosos peldaños hacia realidades solo perceptibles desde  la imagen lorquiana. ¿Hay quién se llame poeta sin haber leído este libro? Manual de salvación para no confiar en nirvanas ni cielos situados más allá de las palabras. Si no lo has leído, excelente. Quédate con tu pedestre rutina  y deja que la poesía fluya y se evapore, exhalación de rocío, ola y océano, en los sentidos y el ser de otra gente. Esa Nueva York de Lorca es la ciudad que se eleva desde tus dedos, por tu cintura y tu cabeza, hacia los horarios de trabajo y los gestos que vistes a diario para sobrevivir. De Ana Belén, Enrique Morente o Leonard Cohen, podrías escuchar, musicalizado, el surreal poema Pequeño vals vienés.
BEBAMOS CAFÉ,  CON  DARWISH
Umberto Senegal

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¿Café árabe? Calienta el agua. Baja el fuego. Añade el café y deja a fuego lento. Cuando comience a hervir espera varios minutos y, después, retira del fuego. Deja asentar el café unos minutos. Luego añade las especias. Vuelve a poner al fuego y deja que hierva unos minutos más. Si dispones de una Dallah, vierte el café en ella para servir. Sirve poco, menos de la mitad de la taza. El poeta palestino Mahmud Darwish, en su libro autobiográfico Memoria para el olvido (1982), presenta conmovedoras páginas: por lo poéticas: por lo heridas: por lo desamparadas, sobre su cotidiano rito de beber café, interrumpido por los bombardeos descuartizando a Beirut en aquel momento. Agrégale cardamomo, jengibre, clavo o azafrán. Diferente al nuestro en su olor, fragancia  y color. Mahmud se impacienta por prepararse un café antes de morir bajo la ofensiva de los Kfir israelíes. “Quiero una tregua de cinco minutos para el café”. Sus reflexiones existenciales sobre este, abarcan varias páginas del sombrío testimonio describiendo el ataque israelí a Beirut durante la Operación Sheleg, cuyo objetivo era demoler la infraestructura y bases de la OLP en el sur del Líbano. Es la más ecuménica elegía al café, en prosa poética, que escritor alguno haya publicado sobre tal bebida: anhelo de preparar y beberse un café mientras la muerte asedia.  “Voy a impregnarme de su olor ahora, al menos para no sentirme como un borrego, para vivir un día más o morir de una vez, pero envuelto en el aroma del café”. Una década atrás, incluyó en su libro Amarte o no amarte, el majestuoso poema Sirhán toma café en una cafetería, exteriorizando su ostensible pasión por tal bebida.  Mahmud lo recitaba de memoria. Quien lea el citado libro, no tomará café como lo hacía antes: algo le hará crujir su corazón. “Quiero sentir el aroma del café. Solo eso. Solo quiero el aroma del café. El aroma del café para controlarme, para erguirme, para dejar de arrastrarme y ser”. Entre misil y misil, Darwish abre una tregua de vida en el café “porque el café, la primera taza de café, es espejo de la mano. Y la mano que lo prepara revela el carácter del alma que le infunde el movimiento”. Monólogo con el pavor. Cuadros de guerra. Miradas desgarradoras para recordarle al mundo qué perpetraron, esos días, unos hombres contra Beirut. Contra los refugiados palestinos. “El café es geografía”, atestigua el poeta. Esta memoria para olvidos no permitidos, induce a encontrarnos con una de las mayores voces poéticas del siglo XX: Mahmud Darwish, el lenguaje más vivo, trascendente y humano de la poética árabe actual. “La poesía debería ser un himno a la gloria de la vida”, sostuvo siempre Mahmud.



EL TERRORISMO NUESTRO DE CADA DÍA…
Umberto Senegal

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"¿Se dan cuenta de lo que han hecho?", preguntó acongojado Vladímir Putin, durante su discurso ante la ONU, como invocando el pensamiento nietzscheano de que los mejores ya no son capaces de involucrarse  plenamente, mientras los peores se entregan al brutal fanatismo racista, sexista y religioso. El fracasado modelo militar de Washington, con su alianza de 59 países luchando infructuosos contra el grupo terrorista que parece tenerlos en jaque a todos, menos a Rusia, es prueba de ello. El papa Francisco asegura que estos ataques terroristas son parte de la tercera guerra mundial, fraccionada en disyuntivas, masacres y destrucciones por el planeta. Culpable directo, USA, “involucrada en más áreas del mundo, en más asuntos y con más socios que en cualquier otro momento de su historia”, según  John Kerry, secretario de Estado de Norteamérica. Este suceso sádico fue preanunciado. Jonathan-Simon Sellem, especificó: “El viernes por la mañana, funcionarios de seguridad de la comunidad judía francesa, fueron informados de la posibilidad muy real de un gran ataque terrorista en el país”. “Cuanto sucede hoy en Francia, ha ocurrido en Israel durante los últimos 20 años”, aseveró Sellem mientras Bashar al Assad, presidente sirio, observó a su vez: “Francia conoció ayer cuanto vivimos en Siria desde hace cinco años”. Bataclan es propiedad de un judío, patrocinador financiero de las fuerzas de defensa del régimen israelí en territorios ocupados. El ministro de Relaciones Exteriores iraquí, explicó que su país recibió información de que Francia, Estados Unidos e Irán, serían próximos objetivos del terrorismo. La analista económica Liliya Khusainova, refiriéndose a USA, escribió: “Su compromiso de erradicar el mal se transforma irónicamente en la consolidación del Estado Islámico: captura de nuevos territorios ricos en reservas, en la creación de su propio sistema financiero, en la introducción de su propia moneda hasta la instauración de su Banco Central, recursos necesarios para realizar ataques atroces”. En Twitter, Estado Islámico especificó las capitales mundiales donde desencadenarán ataques semejantes o peores: Londres, Washington y Roma. "La coalición política internacional que está combatiendo hoy en día contra el Estado Islámico, no ha sido efectiva por producto también de las propias inconsecuencias que ha habido en la estrategia geopolítica y en buscar más enemigos en otros lados", afirma Khusainova. Es el mundo invivible del cual habla el nonagenario filósofo Alain Touraine, experto en sociología del trabajo, conocido por libros como Crítica de la modernidad y ¿Qué es la democracia?: “Estamos en un mundo en el cual la única relación que existe es amigo (gente como yo)-enemigo (el otro). Es un mundo de enemigos y al enemigo lo mato. Es decir, un mundo invivible. El mundo de la guerra pura, lo social reducido a la guerra entre sociedades y culturas”… USA, dádnoslo hoy. 

Publicaciones en la Crónica del Quindío

HAIKU DO, EN VICTORIA EUGENIA GÓMEZ
Umberto Senegal

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La corporeidad literaria del haiku no es solo de carácter sensual, sino espiritual. Seres humanos, animales, la naturaleza con sus signos y cualquier objeto que observemos reverentes, abren la percepción del haijin a revelaciones de un nivel de conciencia privilegiada.  “Cuando las puertas de la percepción están limpias, todo se ve tal como es: infinito y eterno”, afirmó Blake. Intuición suya aplicable a la escritora cartagüeña Victoria Eugenia Gómez quien, con sosegada modestia aflorándole al escribir sus 68 visuales haikus, enuncia en ellos con poética magistralidad cuanto desde la infinitud genera su permeable asombro vital. Por su persistencia formal en el género, es la más notable poetisa de haiku femenino en Colombia. Durante varios lustros, con prudente entusiasmo, he presenciado su proceso de compenetración con tal estrofa. Aunque heterodoxa en su tratamiento, reconoce la necesidad estética y temática de algunos principios ancestrales del haiku. Y los emplea con naturalidad. “Todo haijin debe comenzar su camino asumiendo que la finalidad de este quehacer que ahora emprende, es llegar a armonizarse con la naturaleza”, señala el experto Vicente Haya. Victoria Eugenia carece de aquellos funestos yoes deletéreos para quienes garabateamos prosa o poesía. Siempre silenciosa. Sin arrogantes posturas intelectuales, al lado del haijin Fernando López ha hecho un inteligente recorrido por el género.  Espectadora activa de la belleza humilde, compartiendo espacios y teorías con escritores nacionales e internacionales del género, la suya no es cómoda curiosidad por escribir tal tipo de poesía según sucede con tantos que perciben, transitorios, los sentidos taoístas o zen y la nuclear fuerza estética del haiku. Su primer libro es ejemplo concreto de haiku Do. Desarrollo y madurez de su particular escritura de dicha forma literaria, no como cerebral ejercicio literario sino como facultad interior de diálogo con el mundo, por el estilo de Sonome, Shushiki, Sute-jo. En particular, manteniendo la línea expresiva de Hoshino Tatsuko (siglo XX), fundadora de una divulgada revista de haiku, exclusiva para mujeres. Lunajera (Rompesilencios Ediciones. Cartago, 2012) es vocablo creado por la autora, con íntimos significados encubiertos por la alusiva imagen de la luna. Prologado por el ensayista, poeta, traductor y estudioso del haiku universal, David Lanoue: “Ella percibe las cosas cotidianas que la mayoría de nosotros ignoramos”. Victoria Eugenia, Primera Dama del haiku en Colombia. Escrita sin apetencias literarias pero con la certeza de quien experimenta satori poético donde los demás solo advierten lo obvio, su obra acrisolada ocupa, dentro de la poética del haiku en español, un lugar de antología entre mujeres que lo han escrito en Colombia e Hispanoamérica. Escritora que nada espera de sus haikus, cristalinos espejos capaces de reflejar otros entornos del mundo visible. “¡Cuántas garzas!/ Solo dos flores/ en el urupán”. 
TRUENO ROBADO. HAIKUS
Umberto Senegal

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“La brevedad del haiku no es formal; el haiku no es un pensamiento rico reducido a una forma breve sino a un acontecimiento breve que encuentra de golpe su forma justa”, enuncia Roland Barthes en un ensayo substancial sobre la exención del sentido del haiku que, desde su privativo tratamiento del género, el poeta dominicano Alexis Gómez Rosa, introductor del haiku en República Dominicana, refrenda mediante 84 modernos haikus de su libro Trueno robado (2013).  Gómez, entre estrofas y temas modernos cercanos al senryû y al zappai, perpetúa en la atávica forma de 5-7-5 sílabas, la poética, sencilla presencia de eventos urbanos o rurales donde personas, objetos, flora y animales  (cocuyo, hormiga, ardilla, rata o pez) son materia literaria, filosófica y estética del poema. “Por la ribera/perdido: el caracol/hace camino”. Desde su escrutadora mirada y con cada una de sus breves fascinaciones, ¿cómo establecer el contraste literario entre levedad-del-trueno y relampaguear-del-poema, intercambiando ambos sus características y adquiriendo cada cual las cadencias metafóricas o reales del otro? En estos haikus de Alexis Gómez, mediante su forma de percibir, escribir y exteriorizar tal poesía. Más a fondo: vislumbrando con su mirada de poeta polifacético el mundo cotidiano, sin actitudes de interpretación prepotente, ni elucidaciones  intelectuales, mucho menos con reformulaciones metafóricas. Su libro, tres percepciones del mundo vertidas en una obra de tamizada elegancia gracias a las pinturas Sumi-e de Sarah Patricia Castillo, profesora de hatha yoga; y a las fotografías en color y en blanco y negro de Augusto Valdivia, Milton González y Alexis Gómez complementando los haikus,  bien puede aprehender parajes del Caribe,  comarcas de las Antillas Mayores o contornos de cualquier otro territorio hispanoamericano sin que por esto pierdan sus características propias en torno a pormenores topográficos de República Dominicana. Su haiku, heterodoxo, se debe leer sin ceñirse a exigencias de la tradición nipona. ¿Aceptaría, Alexis, la recomendación del traductor y teórico  Vicente Haya? “Si se quiere hacer florecer el haiku fuera de la cultura que le da origen, el modelo debe ser Buson, porque su obra carece de la menor pretensión”. Tiene haikus de logrado tono zen: “Noche arriba/el cocuyo, alumbra/su propia muerte”. El enfoque poético de Octavio Paz y su asimilación del haiku, se inserta en varios de sus poemas, relatándonos fragmentos de su vida. Gómez Rosa se reconoce heredero de las dos grandes corrientes poéticas dominicanas del siglo XX: Postumismo y Poesía sorprendida. No descarta estilos ni formas en el instante de enunciar al haiyin que lo habita. Y este poeta, sin lugar a dudas, reconoce la magnitud religiosa, estética y filosófica del haiku, renunciando al discurso extenso, a las palabras pomposas y la versificación compleja como instrumento de apropiación del mundo. ¿Alguna intención literaria al repetir, invertido, el haiku 56?
BIG DATA ES BIG BROTHER
Umberto Senegal



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¿Tienes un iPhone? Posees mayor amplitud de cómputo que el manejado por la NASA cuando ocurrió la supuesta llegada del hombre a la luna. Si hay lugares nada ficcionales, en tecnologías de información y comunicación donde esté presente el Gran Hermano, proteico como ninguna distopía en ciencia ficción lo ha representado, instrumento de inadmisibles desproporciones humanas que Orwell no llegó a vislumbrar, conviviendo sin compasión con nosotros los proles, interesado solo en planes económicos y políticos de sus administradores, es en el espacio virtual del Big Data, medio encargado de actividades que atañen a sistemas manipuladores de grandes conjuntos de datos. Cuanto Orwell percibió en su novela, es irrisorio, comparándolo con el ámbito del Big Data. El Gran Hermano es pigmeo, confrontándolo con cuanto en nuestra época personifica, para cada uno de los seres humanos, la función y empleo de Big data, manipulando información, practicando vigilancia masiva y fomentando represiones de diversa índole contra la incauta muchedumbre, a la cual se mantiene desinformada, engañada, desorientada, menesterosa y entretenida al máximo para que no pueda ni quiera rebelarse. “A los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno”. Big Data es un algoritmo que mediante acaparamiento de colosales cantidades de datos y procedimientos para descubrir patrones repetitivos dentro de estos, selecciona y explora, vigila y registra cuanto hacemos en la Red. Mucho puede informarnos Víktor Mayer-Schönberger en su libro Big data: La revolución de los datos masivos. Big Data conoce más sobre ti, que tú mismo. Que tus padres o personas más cercanas. Tu psicólogo o siquiatra son incapaces de escudriñar en particularidades, preferencias o rechazos, complacencias e inconfesables o públicos desenfrenos tuyos, tanto como Big Data. Ni Dios mismo, porque Él te permite privacidad. Pero Big Data, no. Cuanto hace y perfecciona, busca fragmentar tu intimidad sometiéndola a exploraciones de toda clase. Nada tuyo hay oculto, en este momento, por fuera de Big Data. Conoce los sitios que has visitado en Internet. Tu edad y sexo. Todo negocio que llevas a cabo con cualquier tipo de entidades. Tus deudas. Sabe dónde has viajado y a qué velocidad has ido. Cuándo tus relaciones sentimentales desmejoran.  Dónde vives, cuánta familia tienes, quiénes son y si tienes mascota. La pornografía con que te hurgas en internet. Sabe si estás embarazada. Los centros comerciales donde compras. Marcas que te atraen. Qué compras y dónde y cuándo sueles adquirir. Escudriña tu inteligencia. Registra tus miedos. Explora tu música y saborea tus recetas. Si eres emocionalmente estable o no estás satisfecho con tu vida. Tus preferencias en el mundo del entretenimiento. Big Data es hija predilecta de ECHELON, la interceptadora de más de tres mil millones de comunicaciones cada día.


domingo, 10 de abril de 2016

Textos publicados en el diario La Crónica del Quindío


RUMPOLOGÍA: LEO TU CULO


Rumpología: mancia nueva y placentera tanto para quien ojee el porvenir del paciente, como para cuantos están dispuestos a dejarse sondear su destino a través de exploratorios toques de nalgas desembocando en el pronóstico de su futuro. Ningún diccionario de artes adivinatorias contiene tan deslucido neologismo, apto para amoldar su etimología y sus técnicas en el lúdico campo de las pseudociencias. Si parece extraño vaticinar el futuro mediante el chillido de ratas, el humo desprendido al quemar semillas de jazmín, pétalos de rosa, rayos de luna sobre un espejo o elucidando versos de Virgilio y Homero, esta nueva mancia se extralimitó: tu destino se traza, se oculta y se revela en tus nalgas. ¿Difícil mirártelas con pelos y señales? Facilítaselo a un rumpologimántico. Tal toqueteo del culo no es para estimular la pygofilia. La nada culona astróloga Jacquie Stallone, afirma sin pruebas que en la antigüedad la practicaron sacerdotes de Marduk, mantis griegos, santones indios y nigromantes romanos. Los tafanariománticos sostienen múltiples teorías sobre las características proféticas del culo: lunares, pecas, verrugas, líneas, manchas, turgencias en la nalga izquierda, revelan tu pasado; en la derecha, tu futuro. La ranura entre ambas equivale a la división de los hemisferios cerebrales. Para el rumpólogo alemán Ulf Beck, nuestras nalgas tienen líneas como las palmas de las manos. Leerlas, desvela el destino del individuo. Un culo con forma de manzana y fondo musculoso, anuncia al individuo magnánimo y creativo; con aspecto de pera, refleja una persona firme y paciente. Para Sam Amós, británico, mientras el culo redondo es propio de personas alegres, nalgas planas delimitan las tristes, vanidosas y negativas. La rumpología se practica observando, tocando o con estampados de glúteos y fotografías digitales enviadas por correo electrónico. Beck, afirma que en unas nalgas desnudas se predice fácil el futuro. A lo largo de sus líneas, se vaticina sobre la vida familiar, salud, felicidad, éxito y cuestiones monetarias del consultante. Las líneas del éxito y la capacidad artística, por ejemplo, se extienden hacia adentro de los remates externos de las nalgas. La rumpología descifra el futuro de las personas a través de estructuras semejantes a las neurológicas. El glúteo derecho representa el hemisferio cerebral izquierdo y predice cuanto ocurrirá; el izquierdo, representa el hemisferio derecho y expone nuestro pasado. Si con el método Siang Mien los chinos interpretaban la forma de la cara, es probable que algunos detalles del culo anuncien aspectos de nuestra vida. Aristóteles se interesó por la fisiognomía y vinculó los grupos temperamentales con la forma geométrica de la cabeza y la cara. Y si Lavater consideraba que las más ocultas tendencias del ser humano podían ser determinadas por los rostros, ¿cómo negarle al culo otras funciones diferentes a las usuales?