domingo, 10 de abril de 2016

Textos publicados en el diario La Crónica del Quindío



TELESHAKESPEARE PARA NUEVOS LECTORES



Si confiamos en las afirmaciones neurocientíficas sobre las bases del significado semántico, la televisión, incorporando medios de masa como tejido narrativo autónomo, no es solo una imponente productora de zombis sino un serio estimulante cognitivo para telespectadores epistémicamente abiertos a transgresores paradigmas literarios y nuevos métodos de lectura. En series televisivas de atrayentes cualidades literarias que favorecen la disolución de límites entre cultura popular y alta cultura, complementadas con recursos tecnológicos de punta concurren tramas y discursos, contextos políticos y sociológicos, sicológicos y filosóficos de tan fino rango literario, y heterogénea condición narrativa retratando al individuo y la sociedad de nuestra época, que nada tienen para codiciarle a los clásicos. Llegan, incluso, a superarlos al convocar más gente aproximándose a sus ideas que a las de autores antiguos. Miserias existenciales que no materializaron en sus obras aquellos clásicos, son parte de las vivencias sentimentales del ser humano contemporáneo. Teleshakespeare es un informado libro de ensayos compartiéndonos procedimientos para ver y asimilar notables series de televisión. Su autor Jorge Carrión, doctor en humanidades y profesor de escritura creativa, es uno de los más representativos integrantes del movimiento afterpop español. Con inspiradoras evidencias, muestra cómo las grandes series de televisión son escenarios donde se representan dramas trascendentes, igual que en sus épocas lo hicieron notables autores clásicos mediante la literatura. Dexter, Mad Men, Los Sopranos, The Wire, Perdidos, Breaking Bad, Treme, The Good Wife o Héroes, son prototipos de esta vigorosa narrativa audiovisual cuyas sinuosidades ontológicas, ritmos y argumentos, personajes y situaciones no se quedan atrás, comparándolos con las ficciones de siglos anteriores. Menciona 140 teleseries. Esta expresión narrativa, que transforma la definición del relato audiovisual, encarna en nuestra época aquello que para las precedentes fueron el indeterminado Shakespeare (Henry Neville), Cervantes, Goethe, Tolstoi, Dostoiewski, Chejov o Kafka junto a centenares más. Sustenta Carrión, que estas series televisivas “pueden preparar al inconsciente colectivo para cambios sociales inminentes. Si nadie como Shakespeare supo retratar al hombre y a la mujer de su tiempo, nada como estas nuevas series de televisión retrata la evolución de nuestras sociedades, nuestros deseos, nuestras inquietudes. Shakespeare queda lejos, desenfocado. Hacemos zoom, nos acercamos, pero inmediatamente la imagen se pixela”. Si en mi juventud, de la miniserie Raíces me estremeció el personaje Kunta Kinte, con análogo apasionamiento que me laceraron Falstaff, Yorick o Desdémona, en mi madurez me han sobrecogido los protagonistas y las situaciones cacotópicas de la serie de zombies, The Walking Dead. Los planteamientos de Teleshakespeare, pueden mortificar a tardomodernos partidarios de los géneros clásicos, negadores de las nuevas formas narrativas, pero este didáctico libro no abomina de Shakespeare o escritores afines: es apertura hacia otros universos narrativos propios de nuestro siglo, con múltiples spoilers de por medio.

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